PRESENTACIÓN

La evaluación docente en la función de enseñanza no había sido considerada una actividad importante, en parte debido a que el fortalecimiento de la calidad del profesorado no se veía como un aspecto primordial de la mejora global de la calidad de la enseñanza. En las últimas décadas el esfuerzo ha debido centrarse en el currículo, en el cambio de determinados métodos de gestión institucional y en el desarrollo de nuevos programas. La evaluación del profesorado, donde se ha implementado, ha sido con frecuencia una práctica a la que se han dedicado pocos recursos y escasa atención organizativa.

Es bien sabido que la atención a los resultados permitirá la toma de decisiones asertivas de impacto al desarrollo de los programas (Millman y Darling-Hammond, 1997). El reto para el conocimiento, la educación y el pensamiento de nuestro siglo es la contradicción entre los problemas cada vez más globales, interdependientes y planetarios por una parte, y nuestra forma de conocer que es cada vez más fragmentada, parcelada y compartimentada, por la otra (Morin, 1998).

"El concepto de calidad en la educación superior es un concepto multidimensional, no sólo abarca las tres funciones clásicas del tríptico misional de Ortega y Gasset: docencia, investigación y extensión que se traduce en calidad del personal docente, calidad del programa y calidad de los métodos de enseñanza-aprendizaje, sino que comprende también la calidad de sus estudiantes, de su infraestructura y de su entorno académico. Todos estos aspectos relacionados más un buen propósito, un buen gobierno y una buena administración determinan el funcionamiento de la institución y la imagen que proyecta a la sociedad en general" (CRESALC-UNESCO, 1997).

La mejora continua supone una evaluación sistemática y periódica de los procesos centrada en tres dimensiones: enfoque, implantación y resultados, lo que permite conocer las fortalezas y debilidades para reorientar la planificación cuya2implementación es objeto de permanente seguimiento. Los protagonistas tienen en sus manos las claves del significado de lo que sucede en la Institución. La reflexión informal, que se realiza casi incesantemente, puede adquirir sistematización, rigor y formalización. Esta evaluación permanente del proceso es un medio para la obtención de información útil en la toma de decisiones, sin embargo la evaluación de algo es tan importante como informar a tiempo y a quien corresponda los resultados obtenidos, constituyendo insumos oportunos para la toma de decisiones (Míguez, 2001).